Archive for Abril 29th, 2008
Es la Madre

Para profesar los versos que aquí cito
He vivido en los latidos de su pecho,
He viajado en los suspiros de su alma
Y he dormido en sus horas de desvelos.
Para profesar los versos que aquí cito
He percibido cual rocío, sus lágrimas;
He sentido lo sublime de sus besos
Y en sus bendiciones he sentido eterna calma.
La caricia de sus manos me ha brindado
En los rostros felices de los días,
Y el clamor de un dolor inusitado
Rompe mi alma cuando lejos de ella grita.
He concebido un llanto emocionado
Al profesar los versos que aquí cito.
Y por vernos y sentirnos tan amados
Los suspiros de mi alma le recitan:
“Estos versos, no son versos sin tu estancia;
De estos versos eres dueña, bella Madre;
A estos versos los recibes, ufanados;
Y por ti le rezamos a Dios Padre.”
Su presencia complementa nuestras vidas
Aún si ya está ausente la adoramos.
Si es así ocultamos la onda herida
Y en los recuerdos reímos y lloramos.
En estos versos yo profeso su grandeza
Cual alcores dibujados en el cielo
Porque ella se merece el firmamento
Con la luna y todas sus estrellas.
Es la madre, fuente celestial de vida,
Junto a ella la vida es un minuto.
Este mundo agradece su existencia
Rindiéndole en el pecho mil tributos.
¡Gloria siempre el amor de una madre!
¡Salve altísima! El corazón lo exclama:
¡Mi Dios tú nunca la desampares!
¡En tus bendiciones guarda su pulcra alma!
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